miércoles, 23 de noviembre de 2011

My Dark Light

Oscuridad, soledad, ahogado en un mar de gritos en mi cabeza que no cesaba, que ahogaban mi voz y la dejaban exiliada en el supuesto jamás al que nadie nunca llegaría.
Los gritos inexistentes dejaban su reminiscencia en mi, ahogándome, pero a la vez dándome una sensación de comodidad en la que nadie podría molestarme, me sentía satisfecho en ese entorno, mi entorno, en el que siempre había vivido, en el que estaban mis sueños e ilusiones, todos encerrados en esa eterna oscuridad.
Pero entonces penetrando en mi gélido y oscuro mundo, me bendecio  una luz oscura, nada cambio a simple vista, era mi oscuridad, mi mundo de siempre, pero una calida sensación choco en mi interior, un calor que nunca había experimentado al que iba unido una felicidad que nunca había degustado, que superaba gigantescamente a mi antigua idea de satisfacción, esa luz oscura que no había cambiado nada, pero a la vez me lo había cambiado todo, y me había vuelto adicto a ella, como si fuera nicotina, sentí que necesitaba esa luz, que desde ahora ya no podría vivir sin ella. Y ahora sigo mi luz oscura, intentando acercarme cada vez mas, ya que mi mundo ahora sin ella no me podía interesar.

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